Esta mañana, a eso de las 7 y media, comenzaba a caer la primera nevada del año sobre la ciudad de Trondheim. Ya había nevado por los alrededores, y en las montañas que bordean la ciudad, pero por una cosa o por otra, aún no había cuajado la nieve en el centro. Pero bueno, el caso es que hoy me he levantado con una estampa preciosa que podía ver a través de mi ventana.

No ha llegado a ser un nevazo de la hostia, pero bueno, al menos a mí me ha calmado las ansias de nieve que tenía ya. Chris (el griego) y yo, llevábamos rezando al dios de la nieve cosa así de dos semanas. Dos semanas en las que los señores del Forecast no han parado de reírse de nosotros, anunciado nieve para pasado mañana a cada día que pasaba.

El caso es que ya está, aquí la tenemos. Iré preparando la pala, para hacer un salto en la ladera de detrás de mi casa




